Las mudanzas convierten a uno en un extraño para sí. Los objetos desperdigados por todos lados como fragmentos de un presente roto o un pasado maduro. Buscando nuevas articulaciones y aceptando una compilación sólo regida por el tamaño y el peso. Sus atributos simbólicos desaparecen por un tiempo, mezclados unos con otros. En realidad los objetos te representan o encarnan parte de lo que eres. Así, cuando ellos están en formas y sitios extraños o, simplemente, "fuera de lugar" eres tú el que lo está.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Extraño para sí
Las mudanzas convierten a uno en un extraño para sí. Los objetos desperdigados por todos lados como fragmentos de un presente roto o un pasado maduro. Buscando nuevas articulaciones y aceptando una compilación sólo regida por el tamaño y el peso. Sus atributos simbólicos desaparecen por un tiempo, mezclados unos con otros. En realidad los objetos te representan o encarnan parte de lo que eres. Así, cuando ellos están en formas y sitios extraños o, simplemente, "fuera de lugar" eres tú el que lo está.
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