Es una persona muy interesante, ha interiorizado fuertemente los valores de la propiedad, el éxito económico y la cara más ilusa del liberalismo económico. Por otro lado, tiene un afán por "ayudar" a la gente, sin contrapartida necesaria. Simplemente por hacer que la gente "salga adelante". El tercer aspecto, es su sensibilidad, su energía, su forma de contar e impresionar cada palabra con su fuerza.
Durante este tiempo, en nuestras conversaciones, ha ido desgranando momentos de su vida, de la vida de sus antepasados, de las vidas de las personas que ha "ayudado", de personas que le contaron otras historias... Por eso no tengo una idea clara ni lineal de quién es, qué ha sido... Como contrapartida, tengo una caleidoscopio de experiencias sin principio ni final.
C: Es increíble, estamos en diciembre y ahora empezaron a caer las hojas. En españa empezaron a caer hace tiempo... California tiene otro ritmo...
A: Sí, es una bendición. Las hojas... uno no se da cuenta...
(silencio)
A: Una vez me puse a regar, una maravilla, regando todos los árboles, todas las plantas. al volver a salir ví todas las hojas por el suelo [Se lleva las manos a la cabeza]. Todo lleno de hojas, yo diciendo "ah dios mío, ahogué los árboles, no, no no puede ser". En ese momento oí un ruido y era un señor con la máquina que venía a quitar las hojas, ¡era otoño! no había pensado que era otoño, las estaciones...
[Risas]
C: Pero eso dónde aquí...
A: No, no, allá, en Colombia... [No lo dice, pero este recuerdo pertenece a su infancia]. Claro, sí, allí teníamos una casa como esta, mi padre, claro y usabamos el piso para secar el café (explicación sobre cómo secaban el café). Tengo fotos ahí dentro...
C: Ah, tenían café...
A: Sí, había de todo, café, siembra, teníamos tierra, era una bendición. Mi padre, él, ayudaba a todo el mundo, así cuando vinieron los años de la violencia allá por el cuarenta o el cincuenta como el no quería vender el resto de la gente se quedaba. Hasta que un día no quedó otra... en la plaza... imagina que es como de aquí a Pacific, llegaron unos señores preguntando por mi padre. Entonces uno de los que habían preguntado llegó corriendo a la casa antes que ellos porque sabía que venían a matarle. Al llegar no podía ni hablar, del cansancio, del miedo...porque él era parte de la casa y también lo matarían. Entonces mi padre, mandó esconder a todo el mundo, muchas mujeres, jóvenes, bonitas...imagínate.
Después, de esto, tuvo que vender, fue a la ciudad... pero ahí, de nuevo, lo estaban esperando. El muchacho del hotel le dijo que estaban por él, entonces le preguntó que cuál era su cuarto, dejó su maleta. Después le preguntó que dónde estaba el baño. Qué baño, por la misma ventana salió y saltó al piso, agarró un cohce y se salvó. Un milagro, tuvo un ángel, un ángel, un milagro detrás de otro... mucha suerte.
Después de eso, llegamos a una casa nueva. Había una persona que era del otro bando, pero aún así nos ayudaba, estaba obligado a ayudar a la gente porque sino le quitaban todo o lo mataban. Pero con nostros se portaba bien, no ayudó. Después, la vida da muchas vueltas y la hija escribió a mi madre, pero ya había muerto. Me puse en contacto con ella, necesitaba dinero. Entonces yo se lo dí, quería ir a hacer un doctorado a españa y pensé que más fácil venir a EEUU y desde aquí pedir para España. Me esquivoqué, no se lo dieron. Después de volver a colombia tramitó de nuevo para EEUU y aquí se casó y ahora es profesora. Fíjate.
De modo que tu te marchas para españa y tienes los recuerdos de aquí y yo tengo aquí los recuerdos de españa, cómo es el mundo...
C: Sí, pequeño. Nunca se sabe, a lo mejor nos vemos pronto, o algún día, nunca se sabe. Le agradezco todo este tiempo, van a ir bien las cosas, le irán bien.
A: Claro que sí, te irá bien, mucha suerte con tus estudios...
(Nos abrazamos y de repente me pone las manos en los hombres, los brazos y la cabeza) "Estás cubierto".
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